¿Crees que el vino engorda, te lo contamos?

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Pregunta simple de respuesta compleja: ¿el vino engorda?

Si pensamos que uno de los componentes de esta bebida es el alcohol, concluimos entonces en que sí, el vino engorda. Pero eso sería una conjetura basada en el sentido común y no en los hechos fácticos, aquellos que están respaldados, nada más y nada menos, que por la ciencia.

En cierta medida, el vino engorda, pero en cierta otra no. En el primer caso, la bebida se vuelve un motivo de suba de peso cuando es consumido en exceso. Como todo aquello que se consume de este modo, los resultados son perjudiciales. Ahora bien, si se bebe vino con moderación y como consumidores responsables e informados de lo que se está haciendo, es posible no sólo disfrutar de esta sabrosa bebida, sino además, hacerlo sin culpa, porque la balanza no demostrará incremento alguno en el peso.

Un ejemplo de la posibilidad de consumir vino sin engordar lo da un estudio de la Universidad de Purdue en Indiana, Estados Unidos. Esta investigación arrojó como resultado que el vino no sólo no engorda, sino que además ayudaría a adelgazar.

Según los investigadores de Pardue, existe en esta bebida un antioxidante que posee una estructura similar a la del resveratrol, el nombre del mismo es piceatannol y se ocuparía de bloquear los procesos celulares que originan el desarrollo de las células grasas.

¿Por qué se recomienda el consumo de vino?

¿Es posible que un médico recomiende el consumo de vino si este es perjudicial para la salud? Claramente no. Esta es una razón más para suponer que el vino no tiene connotaciones negativas por sí solas, sino que como todo elemento, del uso que se le brinde dependerá el resultado nocivo o no para el organismo.

Una copa de vino blanco (por ejemplo), tiene sólo 18 calorías más que una manzana y muchísimas menos que un chocolate con leche.

Por otra parte, cuando decimos que los médicos avalan el consumo de vino, hablamos de la típica recomendación de beber una copa al día por sus beneficios para el corazón y la circulación de la sangre en general.

Propiedades del vino

Recién hablábamos de la capacidad cardiosaludable que contiene el vino y de ahí que sea una bebida recomendada muchas veces en consultorios médicos. ¿A qué se debería tal característica? A los famosos flavonoides, estas son moléculas antioxidantes que, entre otras cuestiones, ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares. De esta forma, patologías como la aterosclerosis o los infartos de miocardio podrían prevenirse con esa famosa copa de vino diaria.

Muy asociada a la propiedad anterior es el resveratrol. Este es también un antioxidante natural, cuya potencia radica en su capacidad de sintetizar el colesterol HDL, el colesterol bueno, al tiempo que permite reducir los niveles de colesterol malo, LDL.

Se dice que el vino permite evitar ciertos tipos de cáncer. Por ejemplo, el cáncer de próstata, de pulmón en los hombres y el cáncer de mama. Esto vinculado también al resveratrol, esa valiosa propiedad que en este caso se ocupa de aplacar los efectos negativos de los estrógenos.

Además, el vino combate bacterias bucales, es fuente de energía, diurético, alivia la ansiedad y básicamente, hace a las personas más felices porque es un aliado en la liberación de endorfinas.

Independientemente de si engorda o no ¿le darías una oportunidad a una bebida con tantas propiedades positivas? Elije el vino que más te apetezca en una tienda de vinos online

Recuerda: el vino y la moderación siempre deben ir de la mano.